Con Jaume Botey en El Salvador

En agosto de 1992 un grupo de jóvenes catalanes con inquietudes políticas y sociales tuvimos la posibilidad de realizar una estancia de un mes en El Salvador en un campo de trabajo organizado por SETEM. El Salvador salía de una cruenta guerra civil de más de 12 años que dejó unos 75.000 muertos y desaparecidos.

Este campo fue de los primeros que se pudo realizar después del conflicto y la firma de los acuerdos de paz. Esta experiencia nos marcó a todas y todos y, a partir de ahí, surgieron varias iniciativas para poder continuar el intercambio de experiencias y colaboraciones. En el caso de la gente de Igualada y de la comarca del Anoia esta colaboración se concretó en la creación de una entidad —Asociación de Hermanamiento Igualada - Nueva Esperanza— y la materialización del hermanamiento de la ciudad de Igualada con la comunidad de Nueva Esperanza del Salvador.

A partir de la firma de los acuerdos de paz hecha entre el gobierno salvadoreño y el FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional) una de las prioridades era la celebración, el 20 de marzo de 1994, de unas elecciones libres y democráticas en el país centroamericano con la cobertura de las Naciones Unidas. Ante la celebración de estas elecciones, el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo organizó una delegación de observadores para velar por su buen desarrollo.

Es en esta delegación donde tuve la oportunidad de conocer a Jaume Botey, desgraciadamente muerto el 15 de febrero pasado. Él iba en representación del Ayuntamiento de l'Hospitalet de Llobregat en calidad de concejal. Durante aquellos días, todos juntos viviendo y compartiendo la experiencia con una mezcla de esperanza e inquietud, pude captar su cristianismo militante que le llevaba a estar presente en muchos ámbitos a la búsqueda y, como no, a la concreción de un mundo más justo. Atento siempre a todas las iniciativas solidarias, mostró mucho interés en la experiencia del hermanamiento y pudimos compartir, junto con Xavier Badia, representante como teniente de alcalde del Ayuntamiento de Igualada en la delegación de observadores, algunas horas de intercambio de ideas, experiencias y reflexiones. Fue muy enriquecedor como persona y como creyente.

Jaume Botey era una persona con una gran capacidad de análisis y con un gran sentido crítico, al tiempo que siempre transmitía con su discreción y bonhomía un hilo de esperanza, incluso ante las situaciones más difíciles y complejas.

Como bien dice su recordatorio: «Hombre de profunda espiritualidad, Inspirado en el Evangelio. Veo un cielo nuevo y una tierra nueva.»

 

Joaquim Villanueva
Coordinador de ACO

PS. Justamente al acabar este escrito recibo la noticia donde se informa que el papa Francisco nombrará santo a Monseñor Romero. Buena noticia que un mártir y voz de los más humildes en un país castigado por muchos años de violencia y desigualdades extremas llegue a la santificación.

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