«Las causas de Óscar», una vida partida, repartida y compartida

ACO rindió homenaje al militante de la zona Nou Barris y periodista Óscar Muñoz coincidiendo con el primer aniversario de su muerte en la Jornada de comunicación que se celebró el sábado 25 de abril en la parroquia de Sant Bernat de Claravall, en Ciudad Meridiana, donde el grupo de Óscar, Pedraforca, se reúne habitualmente. La jornada, que llevaba por título «Las causas de Óscar» y que convocó a unos treinta militantes, fue un acto de memoria agradecida por el compromiso con los barrios y las clases trabajadoras, por dignificar el oficio del periodismo y por los valores que fundamentaron la vida de Óscar. En primer lugar, el compromiso con los barrios periféricos se concretó con la Asociación 50×20, una pequeña entidad de proximidad que procura atender las necesidades socioeducativas de alumnos de los barrios de Vallbona, Ciudad Meridiana y Torre Baró a través de las demandas que hacen los educadores de los propios centros. La Asociación nació en 2010, a consecuencia de la crisis financiera del 2008, con el empujón de un grupo de personas, entre las cuales el grupo Pedraforca e integra a cincuenta familias que aportan 20 € cada mes. A los jóvenes que reciben esta ayuda se les pide un retorno en forma de colaboración comunitaria para fortalecer el tejido asociativo de los barrios. De hecho, esta entidad recibió la aportación solidaria de ACO en 2023 después de haber sido propuesta por la zona Nou Barris «La Asociación es una expresión de la militancia de Óscar, él estuvo vinculado desde la generación y la fundación», agradecía Manu Quero. La oleada de solidaridad que suscitó la muerte de Óscar permitió crear las becas Óscar Muñoz para acompañar el camino educativo de jóvenes migrantes, en coherencia con la importancia que Óscar daba a la formación de los jóvenes y el beneficio que aporta a su comunidad. «La ayuda de 600 € me ha permitido centrarme en los estudios y no estar pendiente de cómo pagar el material de las prácticas y otros gastos. Estas becas nos dan oportunidades a los jóvenes y, de cara al futuro, me anima con la idea de continuar formándome y avanzar», expresó Ayman, una joven estudiante de 4º de Odontología y que también está trabajando. En la web Migranodearena hay un reto para dotar económicamente la segunda edición de estas becas con el cual se puede colaborar. La perspectiva de la profesión periodística la aportó Jordi Ortiz Lombardía, compañero de estudios y amigo de Óscar, que agradecía cómo Óscar le había mostrado su militancia en la Pastoral Obrera. Jordi destacó diferentes aspectos de Óscar como su anticipación a los cambios que provocarían algunas redes sociales como Twitter a pesar de que, lamentablemente, «lo que nos pensábamos que ayudaría a la horizontalidad y a la democratización, en realidad ha llevado a la vanidad y a la banalidad, exactamente la antítesis del Óscar periodista». En efecto, Óscar tenía la voluntad de ser «intermediario y no el centro, para poner al alcance del público una información» y «apostaba por el rigor, para profundizar y poner contexto en los temas, en este sentido era un cable tensor que nos obligaba a no relajarnos». Jordi también destacó que para Óscar «el periodismo es una herramienta de construir comunidad y hacer crecer una conciencia colectiva, una responsabilidad muy alta». Por su parte, el grupo Pedraforca ofreció un testimonio coral después de haber vivido en primera persona tantas causas de Óscar, entre otras, el matrimonio con Marta, la paternidad, el comité de empresa en La Vanguardia o la enfermedad. «El talante que Óscar tenía lo contagiaba a todo. Su vida militante en la JOC y en ACO ha estado muy marcada por el compromiso, la coherencia y la fe, sin buscar protagonismo, lo importante era la comunidad y acompañar y vivir la fe como una experiencia cotidiana en el barrio, en el trabajo, en la familia…», remarcó Fran Saborit. En el testimonio se pudo ver la evolución personal de Óscar implicado en Ràdio Bronka, en la insumisión al servicio militar y la objeción de conciencia, en la implicación en las colonias y comedores de verano y en la aportación beneficiosa de curas abiertos y arraigados en los barrios como Josep M. Puxan. «Vivía y vivimos el grupo no como un lugar de encuentro, sino como una manera de vivir donde damos valor a la importancia de la comunidad y del colectivo. El grupo nos aportaba una mirada profundamente crítica y transformadora y, a la vez, humanizadora. Óscar se difuminaba y se repartía en todos y ayudaba a sostener procesos colectivos desde la discreción y la humildad», dijeron desde el grupo. El grupo también quiso destacar la actitud vital y positiva de Óscar ante la enfermedad: «Lejos de cerrarse, compartió el proceso y permitió que hiciéramos con él este camino, creemos que se nutría de este intercambio. Han sido unos últimos años vividos con intensidad y con sentido.» Después de un espacio de intervenciones, las religiosas concepcionistas Josefina Ramos y Encarna Luna hicieron este testimonio-oración de agradecimiento con que finalizó la jornada: Puede consultarse el álbum de fotografías a continuación:
La Pascua de ACO, «Apasionados por/con/en Jesucristo»

Una Pascua que conmueve y transforma el corazón de todos aquellos que participan, este es el principal fruto de la #PascuaACO que un año más se ha celebrado en la granja-escuela Can Bajona, junto a Solsona, en un ambiente fraterno, intergeneracional, espiritual y formativo. Este año, entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección han participado en diferentes momentos unas 120 personas entre adultos y niños y adolescentes, estos últimos acompañados por monitores. Los organizadores observan que se está consolidando la participación de no militantes que acompañan a militantes o de personas y parejas que no son del movimiento, un hecho que celebran y que sirve para ir orientando esta Pascua a una celebración para el conjunto de movimientos de la Pastoral Obrera, exceptuando la JOC, que tiene una celebración propia. La acogida a la Pascua de ACO se hace el Jueves Santo por la tarde con la celebración de la Cena del Señor. El Viernes Santo contó con la aportación de M. Lluïsa Geronès Estrada, cofundadora de la Asociación Àkan, de Girona, con la ponencia «Viviendo en tiempo de urgencia, y ahora ¿qué hacemos?». Aquí podéis consultar un resumen de la charla, un testimonio muy vivencial y con mucha fuerza, a la cual se pudo asistir por streaming y que no se grabó respetando su voluntad. El mismo Viernes Santo al atardecer se celebró la Vigilia de la Cruz y también se emitió en streaming. La matinal de Sábado Santo se dedicó a los diferentes talleres con temáticas sociales, bíblicas, espiritualidad, el hecho comunitario, la mujer en la Iglesia… que tuvieron una gran participación y valoración. El de Quim Cervera, «Una mirada al pueblo judío desde el Antiguo Testamento al conflicto Israel-Palestina», también se ofreció en formato presencial y telemático. La tarde de sábado se dedicó a una visita guiada al santuario del Miracle, muy imaginativa que llevaba por título «Cata de silencio, arte, naturaleza y espiritualidad en el Miracle», a cargo de Mercè Solé. El día culminó con la Vigilia Pascual en un ambiente festivo. Finalmente, se han recogido unas cincuenta valoraciones de los participantes que la Comisión Pascua de [Re]vuelta ya ha analizado y ha condensado en un documento con propuestas a aplicar de cara a la Pascua del 2027. Puede consultarse el álbum de fotografías a continuación:
M. Lluïsa Geronès: «En los pequeños actos está la salvación del mundo»

«Viviendo en tiempo de urgencia, y ahora ¿qué hacemos?», este fue el título de la charla del Viernes Santo en la Pascua de ACO que se hizo en Can Bajona a cargo de M. Lluïsa Geronès Estrada. M. Lluïsa fue profesora de Literatura y considera la escolarización fundamental, algo que va más allá de los contenidos, «lo importante es dar herramientas a los niños y adolescentes para poder vivir lo que les tocará vivir, que será muy duro». También fue cofundadora hace veinte años de la Asociación Àkan, con el jesuita Santi Thió, con el propósito de acompañar a personas migradas sin recursos y también experimenta desde hace años precariedades de salud crónicas. Actualmente, también da clases a 24 mujeres migradas «profundamente analfabetas» y forma parte de un equipo de Justicia y Paz de Girona. Desde esta realidad dolorosa, M. Lluïsa constató que «siempre estamos viviendo un Viernes Santo continuo y largo y no sabemos cómo puede acabar el resto de años que nos quedan para vivir». Pero, después de mostrar una serie de rostros de niños de diferentes lugares del mundo, dijo que, «a pesar de nuestro desgaste, ellos nos interpelan y nos dicen que tenemos que hacer algo, que tenemos que salir adelante». Este movimiento de salir adelante se corresponde con la búsqueda del sentido de la vida y aquí citó a Virginia Woolf: «¿Qué sentido tiene la vida? Esto era todo: una sencilla pregunta; que con los años se hacía más acuciante. Nunca se había producido la gran revelación. La gran revelación quizás no llegaría nunca. En su lugar había los pequeños milagros cotidianos, las iluminaciones, pequeñas luces que de repente iluminaban la oscuridad.» En este punto, M. Lluïsa recordó la importancia de los mediadores, todas aquellas personas que nos han acercado a Jesús y nos han traído hasta aquí, en su caso, primero la fe transmitida por su madre y, a continuación, unos curas implicados socialmente, la llevaron a militar en el evangelio desde la adolescencia. Su vida también ha sido determinada por la maternidad: primero unos hijos biológicos y después «otros que la vida ha ido trayendo» y de diferentes orígenes. Por la Asociación Àkan han pasado personas que huían de guerras, víctimas políticas, mujeres víctimas de la trata… con un único propósito: ofrecer acogida y escucha. «Las personas que llegan es porque algún círculo se ha cerrado, ya sea a la persona o a su familia, y se tiene que tomar la decisión de marchar y encararse a un destino del cual se ignora todo y casi siempre solo. Aquí se abren cuestiones referidas al viaje: ¿De quién se puede fiar?, ¿Se cuenta con recursos o no?, ¿Habrá compañeros en el camino?», relataba M. Lluïsa. Todas estas vivencias, muchas asociadas a la pérdida (ver morir a compañeros en el trayecto, el trauma de la guerra…), conllevan unas facturas psicológicas y tener que atender a «personas traumatizadas, con el sistema en alerta y siempre pasando el radar para detectar amenazas y en cualquier momento puede estallar este volcán». Acompañar a los sufrientes transforma Acoger todo esto significa «escuchar, compartir e intentar buscar salidas», por un lado, y «ensanchar tu mundo, ganar horizonte y cambiar personalmente», del otro. «Cuando marchas de un lugar que has visto el dolor, no eres el mismo y si te has quedado igual, insensible, pide ayuda», dijo. En este compartir, hay personas que lo hacen por pura humanidad y otras lo hacen desde Dios: «Dios habla por medio de cada cosa que nos encontramos y que vemos. Tendríamos que preguntarnos: ¿Por qué Dios me ha puesto esta persona en el camino? ¿Qué espera Dios de mí?» Y es precisamente en este contexto de caos, dolor y desesperación crecientes que descubrimos «la grandeza de las pequeñas cosas: compartir un vaso, sentarse con alguien en casa, lavar un plato… Esto es la salvación de la vida. Cuando todo se rompe, estos pequeños actos toman el valor de todo el mundo», defendió. Aquí tienen centralidad los cuidados, que son complejos, y recordó que «Jesús no tendía a cuidar a las personas más guapas o más fáciles. Dios nos envía a cuidar los que son más difíciles: los que no nos responderán o lo harán de malas maneras… Lo que pongo a prueba cuando cuido a los otros son mis valores, mi opción de vida. Desde mi interior me pregunto: ¿Por qué estoy haciendo lo que hago? Y esta donación no se hace en función de la respuesta que se obtenga». Y desgranó: · Heroicidades, podemos hacer, pero la cotidianidad es el día a día, irla salvando. Constantemente hay gente que salva la vida del mundo, desde los pequeños actos. · Amemos la cotidianidad, con calma, tranquila, valores cálidos. · Reafirmémonos en el camino de Jesús: buscarlo, comprenderlo, vivirlo por dentro, una y otra vez. Es la única solución ante el desastre que vivimos. · En estas experiencias, inevitablemente nos preguntamos: ¿Por qué lo haces? Recordemos el impulso, el motivo, el compromiso y estar preparado porque las dudas y las frustraciones vendrán. · El discernimiento continuo es la brújula ante las tormentas sucesivas. Esperanza resistente A continuación, M. Lluïsa confrontó optimismo y esperanza: «Creo en la esperanza resistente, es una opción. Busco que esta historia vaya bien, que los otros estén bien. Estoy aquí para dar vida y hacer mi parte, no dejar pasar el tiempo sin más (muchos no saben ni porqué viven ni porqué mueren). La vida tiene valor cada día de acuerdo con lo que vivimos, ser coherentes y auténticos dentro de un mismo. Este ser tozudos en la esperanza no nos lo puede quitar nadie.» E hizo algunos apuntes sobre nuestros tiempos: las necesidades básicas (trabajo, vivienda, salud, educación), el hambre, la pobreza, los conflictos, la desaparición de la alteridad, la ética y los valores espirituales, hacernos responsables del otro, las tensiones y los enfrentamientos, la vulnerabilidad del mundo, las muestras de poder a que asistimos, las prisas y las distracciones, las voces silenciadas… Y todo esto lo llevó a