Un mundo marcado por el coronavirus, compartido por los y las responsables de ACO

Celebrada la Jornada «Leyendo los signos de los tiempos del Covid-19» el 30 de mayo

Hasta 40 personas se han conectado a la Jornada de responsables de ACO que se ha celebrado con el título «Leyendo los signos de los tiempos del Covid-19» el 30 de mayo. Tal y como ha explicado la presidenta del movimiento, Maria Martínez, se ha cambiado la orientación del encuentro inicialmente pensado para orientar el próximo Consejo: «Tenemos mucha alegría de veros y los abrazos os los damos desde el corazón. Hoy lo importante es poder compartir lo que estamos viviendo en estos momentos duros, de pérdida, de enfermedades, de incertidumbre. Pero también con esperanza. ¿Qué nos está diciendo Dios en las Revisiones de Vida que varios grupos han podido hacer, en las oraciones? El objetivo de este encuentro es animarnos a continuar, a salir adelante.»

Hacer la Jornada telemáticamente ha facilitado la participación de responsables de grupo de diócesis (como Córdoba, Girona o Madrid) que no lo podían hacer anteriormente por la distancia física. El encuentro se ha iniciado con una oración preparada por el consiliario general, Pepe Baena, Oración sin virus para los responsables de ACO. A partir de aquí, cada responsable de grupo o comisión ha contado con un breve espacio para explicar lo más destacable de las vivencias y la reflexión que se ha hecho en su grupo durante este tiempo de crisis sanitaria.

Un resumen de las aportaciones se puede encontrar en estos puntos:

· El confinamiento ha incrementado la frecuencia de encuentro de algunos grupos de Revisión de Vida (algunos incluso se han encontrado diariamente para orar o han retomado herramientas como el Cuaderno de Vida).

· Muchos militantes han valorado este tiempo de pausa para dedicar espacios al silencio y a la contemplación (oración, lectura, reflexión, asistencia a misas retransmitidas...); de hecho, cada casa ha podido convertirse en un templo.

· Se valora el grupo con un espacio privilegiado donde compartir la experiencia de la pandemia y donde trabajar la confianza en Dios y en el prójimo.

· Ha habido un progresivo aprendizaje y adopción de las tecnologías informáticas (grupos de mensajería instantánea, videoconferencias...) y esto ha permitido mantener encuentros de grupo (a veces incorporando a consiliarios mayores), Comités de Zona, celebraciones del Primero de Mayo o de Estudios de Evangelio. También se ha puesto de relieve la necesidad de cuidar estos espacios virtuales: asegurando que todos los participantes estén al mismo nivel (figura del facilitador que también puede echar una mano a grupos más mayores y con dificultades con las tecnologías), rompiendo el individualismo y la tendencia a la encapsulación por la vía de colectivizar el conocimiento.

· El acompañamiento dificultoso de los hijos e hijas y los padres y madres ancianos mientras se ha estado teletrabajando o las afectaciones laborales (ERTE, autónomos, despidos...), son hechos que se han llevado a muchas Revisiones de Vida.

· Varios militantes han teletrabajado. Algunos aspectos que se destacan en negativo son la mayor dedicación y la invasión del espacio personal, las dificultades para desconectar, la posible pérdida de derechos (por eso hay que regularlo), velar porque esto no genere una individualización (para que la conciencia grupal y de reivindicación no se pierda en el camino habrá que reinventar como reivindicar y alzar la voz en la nueva precariedad).

· La solidaridad ciudadana que ha aparecido durante la pandemia y en la que muchos militantes se han implicado: distribución de alimentos, confección de mascarillas, acompañamiento a ancianos... Se ha subrayado la creatividad y la capacidad de adaptarse a la situación en favor de los demás.

· Se ha puesto en valor la importancia de los trabajos esenciales muy a menudo invisibilizados, precarios y feminizados.

· Incertidumbre ante el futuro que se abre en cuanto a la resolución sanitaria de la pandemia y a la económica y quien marca el camino (¿élites económicas?).

· Grupos que han vivido la enfermedad o la muerte de manera cercana (familiares, amigos...) tienen dolor por no haber podido acompañar o despedir adecuadamente.

· Los cuidados y la solidaridad son ingredientes necesarios para salir de un atolladero en que ha quedado de manifiesto que hay una población que sufre injustamente y que ha quedado totalmente desprotegida. Los grupos de ACO son un espacio donde se pueden tomar fuerzas para revertir esta situación y cambiar muchas cosas a diferentes niveles.

Aparte, se ha contado con un espacio formativo dirigido por Torre Jussana y orientado a la importancia de los cuidados en las organizaciones. «ACO tiene incorporado el cuidado (ya desde los valores), también en el acompañamiento en los grupos de Revisión de Vida, como acogéis y os relacionáis. Os invitamos a tomar conciencia de ello y darle valor, a reflexionar sobre cuando os sentís cuidados en el grupo, en el movimiento y como cuidáis vosotros de los y las compañeras y del movimiento», dijo Cira Piquer, de Torre Jussana, que ha acompañado al Comité Permanente en el proceso de asesoramiento ya finalizado.

«La mejor manera de leer los tiempos es hacer Revisión de Vida. Este es el eje de los cuidados en ACO. Hay que adaptarse a esta nueva realidad: no es sólo utilizar herramientas informáticas, hay más aspectos a tener en cuenta en estas reuniones a distancia», subrayó Miky Aragón, militante y director del Consejo de Asociaciones de Barcelona, que gestiona el equipamiento municipal de Barcelona, Torre Jussana. Con el fin de perder el miedo a hacer Revisiones de Vida virtuales se ha facilitado esta guía y herramientas.

La Jornada se ha podido seguir en Twitter con el hashtag #JdaRespACO.

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