Un encuentro para interpretar los resultados del mapa de acción de la militancia a la luz de los cambios sociales que se han producido en las formas de acción colectiva los últimos veinte años y orientar sobre cuáles podrían ser los retos estratégicos de cara al próximo XIII Consejo de ACO fueron los ejes principales del Encuentro de responsables ACO 2026 que con el lema «Responsables para hacer el bien» se ha celebrado los días 7 y 8 de febrero del 2026 en la Casa de espiritualidad María Inmaculada de las hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón, de Tiana. Durante el encuentro han participado en diferentes momentos unos 45 responsables del movimiento.
Se pidió a los sociólogos Maria Forteza González, Montse Perals Tresserra y Quim Cervera Duran que analizaran los datos de la encuesta sobre el mapa de la militancia y, entre otras cuestiones destacaron que el compromiso en la familia sobre todo con la crianza de los hijos y la atención a las personas mayores se está convirtiendo en un ámbito de acción militante y comunitario cada vez más relevante. Hay que subrayar que, como pasa en la sociedad, son las mujeres militantes las que continúan cargando el trabajo de cuidados en el hogar sumado al trabajo. De hecho, la crisis del Estado del bienestar está dejando en manos de las familias la cura de los dependientes, un hecho especialmente costoso para la clase obrera. En este sentido, se preguntaron por la repolización de las cuidados y si tienen que erigirse en un nuevo reto de política pública.
También se observó que el compromiso en el trabajo es un ámbito natural de acción de los militantes «donde ponemos horas e intentamos humanizarlo», destacó Montse Perals, a pesar de que hizo notar que la afiliación sindical está bajando (en 2003 un 38% de los militantes lo estaban y ahora parecería que solo sería un 20%), muy probablemente por la jubilación de muchos militantes y por el menor compromiso e identificación con un trabajo que se está precarizando y donde la incorporación de los jóvenes es cada vez más tardía. Esta es una gran diferencia respecto a la encuesta del 2003, en que los militantes mayores de 65 años se incorporaron al trabajo con 14-16 años, un vector que estructuraba su vida y el sentimiento de pertenencia a la clase obrera. «Ahora, en muchos jóvenes la realización personal ya no pasa por el trabajo, y esto no es por un cambio de valores, sino por las condiciones materiales», explicó Perals. Habría que añadir un rasgo característico de la juventud catalana que vive con los padres, por la carencia de políticas públicas de vivienda: «¿Cómo podemos pedir a los jóvenes que se impliquen si no pueden dibujar su proyecto vital?», formuló la socióloga experta en juventud, gestión pública y género.
La ilusión de una clase media que se fundamenta en un nivel de consumo-endeudamiento es irreal, según Perals, que constató que «se ha roto el ascensor social de la educación», recordando los últimos datos del Idescat que presentan una tasa Arope de pobreza en la juventud de casi un tercio, unos 200.000 jóvenes. En este sentido, retó el movimiento a preguntarse cómo se pueden curar las cicatrices de esta generación desesperanzada.

El equipo de sociólogos también ha observado que la implicación de los militantes de ACO en partidos políticos continúa siendo baja y lo atribuyen a la incomodidad que pueden sentir en estos espacios donde el poder se entiende como un dominio y no como un servicio. En cualquier caso, «cuando ha habido militantes, han dado mucho fruto». Es un hecho que contrasta con la generación de militantes cristianos que salía del franquismo, con las instituciones todavía por hacer y que encontraban en algunas parroquias «lugares seguros para repensar, por la disidencia, eran auténticas escuelas de aprendizaje». Aquí Montse apuntó la peligrosidad del actual «clima de desconfianza y desafección social y que hace que los instrumentos de transformación que son los partidos políticos se sirvan a sí mismos, combinado con la erosión de lo público que va ocupando el mercado». Aquí el reto es volver a confiar en las instituciones y convertirse en una ciudadanía exigente que pide transparencia y rendimiento de cuentas a partidos y gobiernos, recordándolos y recordándonos que están al servicio del pueblo.
Otro cambio relevante respecto los más jóvenes es que el asociacionismo vecinal y en otros espacios pierde adeptos y el compromiso de los militantes se está situando más en las asociaciones de familias de alumnos en la escuela. El hecho que muchas de estas generaciones hayan tenido que marchar de los barrios natales y no hayan arraigado en otros lugares y la menor identificación con el trabajo hace que se desplace la atención hacia la familia: los cuidados, la educación que se da a los hijos… «Sin instituciones fuertes, como la Iglesia o el trabajo, las tribus de crianza están en las escuelas», manifestó Perals. Serían formas de participación más vinculadas a necesidades concretas y temporales y no tanto a grandes utopías transformadoras del mundo.

También se destacó que las prácticas crecientes de los militantes en ecología, sostenibilidad y economía social están promovidas sobre todo por las mujeres, un hecho que permitiría concluir que el ecofeminismo se puede encontrar en las formas de acción militante. Y también un repunte de los militantes en la participación en la Iglesia atribuido a que, «en un contexto de individualismo y desvinculación, de mucha libertad y a la vez mucha incertidumbre, las parroquias son vistas como un espacio de escucha y de cuidados».
Finalmente, Montse Perals destacó el «multicompromiso y multimotivación» de los militantes que, como mínimo están en dos lugares comprometidos. «Un militante, vale por muchos. Si esto fuese general, el mundo funcionaría mucho mejor. Cuidaos y dad valor a lo que hacéis, es un tesoro», concluyó. Y el consiliario general, Pepe Rodado, insistió en que «a pesar de estar marcados por el tipo de sociedad donde vivimos, nosotros no seguimos ideas, sino que queremos construir personas seguidoras de Cristo. Tenemos un tesoro extraordinario en el grupo y en la comunidad, es el lugar donde nos podemos estimular a seguir creciendo en todos los ámbitos de nuestra vida».
Puede consultarse la presentación de Montse Perals a continuación:
A continuación, los militantes se distribuyeron en tres grupos para analizar qué había llamado más la atención de los resultados de la encuesta, qué ámbitos de compromiso se encuentran a faltar y hacia dónde tendría que avanzar el movimiento. Y la noche se cerró con un vídeoforum con la película «Seis días corrientes» (Neus Ballús, 2021).
Poner a hervir la olla del XIII Consejo
Con antelación al encuentro se pidió a los responsables de ACO que preguntaran en los grupos cuáles podrían ser los tres aspectos donde el movimiento tendría que poner su atención a partir del XIII Consejo. El consiliario general compartió los resultados clasificados en tres ámbitos: social, eclesial y movimiento. A partir de esta información, hubo cuatro grupos de trabajo que fueron concretando y que se podría resumir en:
· social: llegar a y velar por los vulnerables (migrantes, mujeres, colectivo LGTBIQ+), fomentar el diálogo ante los discursos de odio, hacer más presente el movimiento en las redes sociales, mantener la acción profética sobre la vivienda,
· eclesial: salir de la comodidad del movimiento y participar con el laicado en las parroquias aprovechando la dinámica sinodal y para hacer auténticas comunidades acogedoras, avanzar en el reconocimiento y la igualdad de la mujer,
· movimiento: creernos la participación y motivar a los militantes, creernos que somos evangelizadores e iniciadores, redimensionar/simplificar la estructura en el sentido de hacer menos cosas y mejor, crear grupos de trabajo por temas que nos interesan o nos preocupan (paz, vivienda, aporofobia, confrontar los discursos de odio…) y contactar con otras entidades con quienes hacer red, plantearse la jubilación como una etapa con sentido y discernir dónde situar los compromisos, el acompañamiento, la presencia pública.
La eucaristía culminó el Encuentro de responsables con una Palabra de Dios muy oportuna sobre la sal y la luz (Mt 5,13-16). «La Palabra ilumina los pasos que damos en nuestra vida para que sea como Dios quiere. Este visibilizarnos más que ha salido en el trabajo anterior no es con un interés de vender un producto, sino que lo que pretendemos es dar a conocer, en este mundo tan oscuro y desvinculado, otro proyecto de vida, el de Dios, el del reconocimiento y la vinculación con el otro», aseguró Pepe Rodado.
«Cuando lo hacéis, sois luz, nos dice Isaías (58,7-10). Y si repartimos y damos a los pobres, la bondad durará siempre (Salmo 111). La razón también se deja clara en Isaías: ‘No los rehuyas, que son hermanos tuyos’. La fuente de bondad es Dios mismo. Nosotros no tenemos que ser productores de sal y de luz, somos llamados a ser sal y luz», continuó Pepe.
Pueden consultarse las fotos del Encuentro a continuación:





