Unos veinte sacerdotes de la diócesis de Córdoba reflexionaron, en clima de oración, sobre los cambios que el nuevo contexto socioeconómico y tecnológico está produciendo en las condiciones de vida y ocupación del mundo obrero y del trabajo. Fue en el marco del II Encuentro diocesano de sacerdotes y Pastoral del Trabajo que se celebró el sábado 24 de enero en Córdoba.
En el encuentro constataron que estos cambios, además de estar profundizando en la cosificación y mercantilización del trabajo, están generando una gran fragmentación. La precariedad se ha convertido en una característica estructural de las relaciones laborales, hecho que comporta desigualdad y empobrecimiento de muchas familias trabajadoras. Se ha instalado en nuestra sociedad, según se puso de manifiesto en el encuentro, un nuevo paradigma economicista y tecnológico. Este hecho está haciendo que la cuestión social se haya convertido en una cuestión antropológica.
La manera de concebir y organizar el trabajo está configurando un tipo de persona productora, consumista y profundamente individualista, que, en muchos casos, desarrolla estilos de vida y aspiraciones que chocan con la propuesta de humanización que nos ofrece Jesucristo. En el encuentro también se abordaron los retos que esta realidad presenta a la vida y misión de la Iglesia. En este sentido se ofrecieron pistas para que la comunidad cristiana, en concreto las parroquias, puedan acompañar la realidad del mundo obrero y del trabajo. Hombres y mujeres trabajadoras que son la mayor parte de los miembros de las comunidades cristianas y que son los destinatarios de la Iglesia, especialmente los más precarizados y empobrecidos. En este sentido, se compartieron ideas y experiencias de como animar en estas comunidades a ser más sensibles con el mundo obrero y a profundizar, desde la Doctrina Social de la Iglesia, en la transversalidad del trabajo humano en las distintas pastorales.

Encuentro con la UGT de Córdoba
El lunes 26 de enero el Secretariado diocesano para la Pastoral del Trabajo se reunió con la Ejecutiva Provincial de UGT de Córdoba, dentro de la ronda de contactos que este tiene planificados con diferentes organizaciones sindicales, sociales y empresariales, con el fin de abrir un proceso de conocimiento mutuo y de relaciones de diálogo y colaboración. En la reunión también participó el militante de ACO y miembro del Equipo de Pastoral Obrera (EPPO) de la parroquia de San Acisclo.
En el diálogo se dio a conocer la preocupación de la Iglesia por las condiciones de vida y ocupación del mundo del trabajo de la provincia, así como la importancia que tiene el trabajo en la vida y en la misión evangelizadora de la Iglesia. También se abordó la situación de los trabajadores de la provincia de Córdoba que, a nivel de desocupación, de renta, precariedad y derechos adquiridos en la negociación colectiva, se encuentran, a pesar de los avances de estos años, por debajo de la media nacional. También se resaltó la importancia del sindicalismo en la conquista y mantenimiento de estos derechos laborales.
Por otro lado, se compartió la preocupación de la Iglesia por la desocupación y por la precariedad laboral que está generando el aumento de trabajadores que a pesar de trabajar no pueden salir de los umbrales de pobreza y por la siniestralidad laboral. El Secretariado diocesano para la Pastoral del Trabajo compartió el estudio y discernimiento cristiano que anualmente realiza sobre el mercado de trabajo y las condiciones de vida del mundo obrero de la provincia de Córdoba y presentó la iniciativa Iglesia por el Trabajo decente.
Los representantes sindicales demandaron de la Iglesia un fuerte compromiso para que el trabajo sea una clave fundamental de su vida y misión en la sociedad cordobesa. Y animó a los Movimientos Apostólicos en el mundo del trabajo a continuar formando y aportando, desde sus convicciones religiosas, militantes a la acción sindical, con una conciencia de servicio y entrega al mundo obrero, como han realizado históricamente.
Finalmente se abrieron diferentes vías de colaboración como colaborar a llevar la acción sindical a los sectores más precarios y desprotegidos del mundo obrero y del trabajo que no se afilian, especialmente las muchas empresas con menos de cinco trabajadores, y características propias como los altos niveles de economía sumergida, las ocupaciones precarias y la desocupación. Es por eso, que el sindicato ha de llegar también a los territorios, a los barrios y a los pueblos. En este sentido se compartió la necesidad de explorar vías de colaboración con las parroquias y, en concreto con los EPPO.
Otra vía de colaboración fue la necesidad de profundizar en la formación sindical para que vaya más allá de la formación técnica y esté dirigida a generar conciencia obrera y valores de solidaridad y de lucha por la justicia. En este sentido, el Secretariado ofreció cursillos y materiales de formación que, desde la Doctrina Social de la Iglesia, puedan contribuir a esta formación y a llenar de contenido ético el trabajo humano. Y finalmente, compartieron la posibilidad de poner las bases para que se pueda abrir un espacio de encuentro entre Iglesia, sindicatos, empresarios y asociaciones de víctimas para profundizar y sacar a la luz el grave problema de la siniestralidad y la falta de salud laboral.




