Homilía en las exequias de Pilar Malla
[Mn. Antoni Reina, rector de Sant Miquel del Port] Conocí a Pilar cuando reuní por primera vez al consejo pastoral de Sant Miquel del Port, en 2019. Me pareció una persona humilde, serena, inteligente y acogedora. Tenía una formación teológica muy sólida, y sintonizábamos mucho en la manera de entender la fe y lo que Jesús ha significado para comprender quién es Dios y como es Dios. Hablábamos a menudo de cómo Dios se ha manifestado en Jesús como Amor misericordioso y compasivo, para todo el mundo, pero especialmente para los más pobres. Y también comentábamos que ser cristiano quiere decir servir a este Amor, encarnarlo con hechos y servicios concretos al prójimo. De esto ella sabía mucho, porque es lo que hizo toda su vida, hasta el final. El viernes 11 de septiembre llamó, preocupada, a Montse Font, porque estaba muy enferma, la tenían que ingresar y no podría hacer la cena de los residentes de Sostre, el hogar donde acogemos a seis personas sin techo cada noche, desde hace más de 30 años. Se pueden hacer —y se han hecho— semblanzas de Pilar Malla, de todo su inmenso recorrido de responsabilidades y tareas sociales de todo tipo. Pero para mí, en este detalle se expresa todo lo que ella era: servicio fiel, humilde, eficaz, concreto. Servicio sin darse importancia, sin hacer autobombo, sin que nadie se enterara. Muchos comentábamos que nos hemos dado cuenta ahora de la enormidad de su curriculum vitae. Algunas cosas las sabíamos, las más importantes, pero no por ella, que nunca quería figurar ni lucirse: solo servir con amor y autenticidad. Gracias, Pilar, porque has sido bienaventurada. Y, a la luz del evangelio de hoy, podemos decir: Feliz la Pilar, que vivió con un corazón sencillo y abierto: en su humildad, los pobres encontraron refugio. Feliz la Pilar, que consoló tantas lágrimas: Dios será ahora su consuelo eterno. Feliz la Pilar, que sembró paz con gestos pequeños y constantes: por eso es llamada hija de Dios. Feliz la Pilar, que tuvo hambre y sed de justicia: su vida dignificó a los últimos. Feliz la Pilar, que fue misericordiosa con todo el mundo: recibirá la ternura que ella dio. Feliz la Pilar, que mantuvo un corazón limpio y transparente: en cada persona supo ver el rostro de Dios. Estimados hermanos, demos gracias a Dios por el inmenso regalo que nos ha hecho con la Pilar, y que la semilla de bondad que dejó en este mundo continúe dando fruto en todos nosotros.
Manifiesto de organizaciones cristianas de Madrid en contra de las medidas que discriminan a migrantes y personas en situación sin hogar
La importancia de seguir transmitiendo alegría y esperanza

El viernes 19 de junio la zona del Besòs celebró el encuentro de final de curso en la parroquia Sant Pere Ermengol. En la presentación y dinámica inicial aportamos esta reflexión: Vivimos tiempos difíciles en una sociedad desconcertada, sin saber a dónde va ni cómo hacerlo. Todo pasa muy rápido, lo que hoy vale mañana ya no, por lo cual no deja que la gente se sitúe con tranquilidad en el lugar que cada cual desee. En ACO también se nota este cambio social; tal vez una muestra sea la dificultad en el cambio generacional. De ahí la importancia que, desde ACO, sigamos transmitiendo alegría y esperanza a quienes se mantienen pese a las dificultades de estar encorsetados por una sociedad que premia el individualismo y la mentira. Damos gracias a Dios por ACO, que somos todos y todas. Y, apasionados por hacer el bien, le pedimos ser como aquel ciego que, en medio de la oscuridad de la noche, caminaba con una lámpara encendida, pese a que él no la necesitaba, pero que la llevaba para que los demás vieran. El reciente viaje del papa León XIV nos ilumina el camino. Señor, gracias por permitirnos seguir contigo y sentarnos a tu mesa sin condiciones. A continuació cenamos juntos e hicimos gresca. Pueden consultarse las fotos a continuación:
El reto de continuar acompañando

[Comité de Zona Diócesis de Madrid] El 21 de junio pasado celebramos la asamblea de ACO-Madrid en la parroquia de La Crucifixión. La asamblea fue ágil y participativa, a pesar del calor que hacía en la sala. Construimos una puerta de piedras con las aportaciones de todos y al final abrimos una ventana para seguir asomándonos a la realidad (canción de Migueli). Salieron algunos retos, que se trabajarán más en la asamblea de principio del curso que viene. Estos son algunos: Jordi, presidente de ACO, nos acompañó con sencillez y acogida. Estuvo amable y participativo. Nos habló de cómo están ahora muy centrados en la preparación del Consejo General de ACO que se celebrará en mayo del próximo año. Se pidió apoyo para la Revisión de Vida Abierta online que coordina Silvia sola. También Jordi nos contó cómo funciona la economía/financiación de ACO estatal. Luego continuamos compartiendo en el restaurante asiático donde, como siempre, comimos rico, rico (y fresquitos).
Manifiesto Primero de Mayo 2026, Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos
Manifiesto Primero de Mayo 2026 Pastoral Obrera de Cataluña: “Reivindicamos la solidaridad y la fraternidad entre toda la clase obrera del mundo”
¿Qué destacaríamos del Documento de ACO «La opción por los pobres»?

Los miembros de la Comisión de Formación nos proponen refrescar el documento de ACO n. 22 sobre la opción por los pobres en esta aportación coral. Este documento del 2010 contaba con una aportación preliminar de Florenci Costa y ocho testimonios de militantes. Introducción Escuché hablar por primera vez de “opción de clase”, en los años sesenta. Era el momento fuerte del encuentro entre los movimientos obreros cristianos, el marxismo y los marxistas (no cristianos y cristianos). Para formar parte de algunos movimientos cristianos había que hacer “opción de clase”. Muchos de los intelectuales que entonces daban el paso hacia la clandestinidad en un partido marxista no eran originarios de la clase obrera. Entonces, desde fuera de ella, daban el paso, la opción. Mientras tanto, se incubaba en América Latina –y ya llegaban ecos– la Teología de la liberación y todo el movimiento popular de comunidades de base. Pero a nivel del conjunto de la Iglesia de Latinoamérica, que hizo entonces pasos tan importantes como la Conferencia de obispos en Medellín (1968), el lenguaje utilizado no fue el ideológico, sino que se tradujo –según unos rebajándolo, según otros, magnificando a un sector social– como “opción por los pobres”. Expresión que –entonces sí que se rebajó– derivó en “opción preferencial por los pobres” (muy criticada por los teólogos de la liberación) en la Conferencia siguiente, en Puebla (1979). Es interesante recoger una definición de la “opción por los pobres” que hacía uno de los teólogos de la liberación, ya finado, Juan-Luis Segundo: El Evangelio es muy claro, y hasta materialista, al señalar las prioridades del sufrimiento. La opción por los pobres es opción por aquellos en quien la falta de humanidad aparece como la prioridad más clara ante nosotros. De la preferencia por los pobres en la Iglesia… En el siglo XIX, por primera vez, el papa León XIII, a través de la encíclica Rerum novarum se dirige al colectivo de pobres, que eran los obreros de las fábricas. Entrado el siglo XX nacen los movimientos de acción católica obrera, que junto con los curas obreros quieren conciliar el hecho de pertenecer a la Iglesia y ser solidarios con la clase trabajadora. El papa Juan XXIII habla de “la Iglesia de los pobres” y dice que hace falta que baje de su pedestal y salir al encuentro de los pequeños y los humildes. Con la Teología de la liberación, los pobres han ocupado el lugar que les correspondía en la misma teología: el centro, que es el lugar que tienen en el Evangelio. El Reino de Dios es de los pobres Jesús reinterpreta el Reino de Dios del Antiguo Testamento, anclado en una esperanza liberadora ante las calamidades históricas, con unas prácticas de amor sin límites. Para Jesús, el Reino no es un objeto de esperanza utópica sino un regalo, una buena noticia y una certeza. Sin excluir a nadie, Jesús se dirige especialmente a los pobres, a quién Dios aprecia y defiende por el hecho de serlo, y les dice que de ellos es el Reino de Dios. Un Reino de vida y de dignidad. El anuncio de este Reino necesita una práctica salvadora en forma de milagros, donde la fe, en este sentido, es la aceptación y el convencimiento profundo que Dios es bueno para el débil y que esta bondad puede y tiene que triunfar sobre el mal. Esta parcialidad y la gratuidad de Dios escandaliza y provoca la reacción contra Jesús. En el fondo, aquello que Jesús presenta como buena noticia para los pobres y pecadores crea contradicción y persecución contra su persona. Los pobres en el corazón de Dios Contemplar cómo Dios ve al pobre y qué hace por él nos hará comprender mejor a Dios y nos hará situar en una evangelización que respete la dignidad de los pobres. Dios tiene sentimientos (y pasiones) ante la realidad de los pobres y de cómo son tratados. El pobre nos conduce al misterio de Dios. Es el símbolo de la “debilidad” (vulnerabilidad) del amor paternal y maternal de Dios. La opción por los pobres en ACO Un movimiento como ACO, a partir de su historia, su identidad en el mundo obrero y sus opciones fundamentales, tiene que ser un signo en la Iglesia -que toda ella tiene que hacer una opción por los pobres-. Hay muchas formas de hacer una opción por los pobres:
Artículo sobre el beato Antoni Chevrier, de Joan Cuadrench
Compartimos este artículo que escribió Joan Cuadrench i Aragonès, oportuno en el 200 aniversario del nacimiento del beato Antonio Chevrier: «En consecuencia: teniendo una nube tan ingente de testigos…» He 12,1. El testigo de los santos y de todas aquellas personas que el Señor pone en nuestro camino, es, sin duda, un estímulo para hacer la propia ruta en el seguimiento de Jesucristo. El beato Antoine Chevrier (Lyon, 1826-1879) es uno de estos testigos que, también hoy, continúan espoleando. Nació y creció en la ciudad de Lyon, hijo de un pequeño funcionario de Hacienda y de una tejedora de seda. A los diecisiete años entra en el Seminario; en 1850 recibe la ordenación de presbítero y es enviado como vicario a St. André del populoso barrio lionés de la Guillotière. El mayo de 1856 hay unas terribles inundaciones y se pone a trabajar con la gente para auxiliar a los damnificados. Este hecho marcará su vida, puesto que lo lleva a vivir de cerca la realidad de la miseria, espiritual, moral y material de la gente del barrio y a la vez se da cuenta también de los grandes tesoros de la gente sencilla: su capacidad de sacrificio, de hermandad, de solidaridad… Hay un segundo acontecimiento que cristalizará esta experiencia y lo llevará a un cambio radical en su acción pastoral: la Navidad de aquel mismo año (1856), contemplando el misterio del nacimiento de nuestro Señor, toma conciencia de una manera viva y fuerte de la belleza de Jesucristo y del camino de pobreza que ha escogido para salvar a los hombres. Él habla como la gracia de la Navidad de 1856, y lo explica así: «La nochebuena, meditando sobre la pobreza de nuestro Señor y su abajamiento entre los hombres, decidí dejarlo todo y vivir tan pobremente como pudiera. Yo me decía: el Hijo de Dios ha bajado a la tierra para salvar a los hombres y convertir a los pecadores. Y a pesar de todo, los hombres continúan perdiéndose. Entonces me decidí a seguir a Jesucristo de más cerca para hacerme más capaz de trabajar eficazmente en la salvación de las almas.» (Antoine Chevrier, Escritos Espirituales, Publicaciones de la Abadía de Montserrat, 1991, p. 11). Usa el lenguaje propio de su tiempo, pero la intuición es totalmente renovadora. La experiencia que vive no lo lleva a buscar nuevos métodos pastorales, o una estrategia mejor, sino que lo lleva a acercarse más a Jesucristo, a hacerse más buen discípulo suyo, para así poder ser más útil para la evangelización. A partir de este momento ya no es el mismo, su trabajo más importante será conocer más y más a Jesucristo. El estudio del Evangelio será su tarea primordial: «Conocer a Jesucristo, amar a Jesucristo, imitar a Jesucristo, seguir a Jesucristo, este es todo nuestro deseo, toda nuestra vida.» (ibídem, p. 27). Lo repite muchas veces a los cuatro primeros seminaristas que saldrán del Prado: «Nuestro primer trabajo, pues, es conocer a Jesucristo, para ser totalmente de Él». En una plegaria nos ha dejado expresada toda su admiración por Jesucristo y su deseo de conocerlo. ¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo! ¡Qué bello y qué grande eres! ¡Quién acertara a conocerte! ¡Quién pudiera comprenderte! Haz, oh Cristo, que yo te conozca y te ame. Tú, que eres la luz, manda un rayo de esa divina luz sobre mi pobre alma, para que yo pueda verte y comprenderte. Dame una fe en ti tan grande, que todas tus palabras sean luces que me iluminen, me atraigan hacia ti y me hagan seguirte en todos los caminos de la justicia y de la verdad. ¡Oh Cristo! ¡Oh Verbo! Mi Señor y mi único Maestro! Habla, que quiero escucharte y poner en práctica tu palabra. Quiero escuchar tu divina palabra, que sé que viene del cielo. Quiero escucharla, meditarla, practicarla, porque en tu palabra está la vida, la alegría, la paz y la felicidad. Habla, Señor. Tu eres mi Señor y mi Maestro. Quiero escucharte sólo a Ti. EL ansia para acercarse a los más pobres lo lleva a dedicarse a preparar la Primera Comunión de los chicos y chicas más marginados y que no tenían lugar en las parroquias; por eso en 1860 adquiere un local que había sido una sala de baile de mala fama llamada “El Prado”. No le cambia el nombre y empieza la obra del Catecismo. Los niños en aquella época ya trabajaban, él busca recursos y los tiene en tandas de seis meses en el Prado para que conozcan a Jesús y hagan la Primera Comunión. Defiende que los pobres puedan conocer el Evangelio, dedicando unos meses sin trabajar para recibir una formación humana y cristiana. El contacto con los más pobres lo llevará a una nueva intuición: Hay que preparar a sacerdotes pobres para la evangelización de los pobres. Así nacerá la Asociación de presbíteros del Prado, presbíteros totalmente diocesanos que se ofrecen al obispo para ir a los lugares más pobres y se ayudan a vivir el carisma de este apóstol de la evangelización de los más pobres. Murió el 2 de octubre de 1879, a los 53 años, y fue enterrado en la capilla del Prado, asistieron 50.000 personas. Fue beatificado por Juan Pablo II el 4 de octubre de 1986 en Lyon.
Red de Entidades Cristianas: comunicado condena lemas islamofóbicos
Los lemas ofensivos contra las personas musulmanas que se escucharon durante el partido de la selección española nos interpelan como sociedad. No son solo un incidente puntual: son un recordatorio que la discriminación y los prejuicios continúan presentes y que hay que trabajarlos de manera colectiva. Este comunicado quiere ofrecer una mirada pedagógica sobre cómo podemos responder y prevenir estos episodios desde tres dimensiones clave: la ciudadanía, las instituciones políticas y las comunidades religiosas.
Visita de Migraciones y Pastoral del Trabajo a Almería

Los pasados días 13 y 14 de febrero los departamentos de Migraciones y Pastoral del Trabajo visitaron la diócesis almeriense para profundizar en la realidad de los trabajadores migrantes. En la visita pudieron constatar que los temas más acuciantes que viven estas personas son el empadronamiento, la vivienda y el trabajo digno. La primera toma de contacto fue con las decenas de entidades eclesiales y civiles que acompañan a los migrantes que residen en Almería. De este encuentro se desprendió la necesidad de una coordinación de estas entidades para poder dar una mejor respuesta a las necesidades y situaciones con las cuales se encuentran los migrantes. Por la tarde, los jesuitas de la Casa Arrupe, en Níjar, acompañaron a la delegación a visitar el asentamiento de Atochares donde viven cerca de 600 personas en barracas hechas de desechos de los invernaderos y de derribo de obras. Y, a continuación, en el seminario almeriense hubo un encuentro con personas trabajadoras migrantes, principalmente de África y Latinoamérica, cristianas y musulmanas. El día siguiente sábado se cerró con un encuentro de los dos departamentos de la Conferencia Episcopal Española en la Casa de Ejercicios de Aguadulce, para reposar la experiencia. Podéis consultar una crónica más detallada en el enlace. Reunión entre la Subcomisión y la mesa de la Iglesia por el Trabajo Decente El 25 de febrero se celebró una reunión entre la mesa de Iglesia por el Trabajo Decente y la Subcomisión de Acción Social y Caritativa de la Conferencia Episcopal. La iniciativa ITD se constituyó el 5 de mayo de 2015 con el propósito de impulsar en el seno de la Iglesia y en la sociedad el compromiso por el trabajo decente, inspirado en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Podéis consultar con más detalle los frutos de la reunión en el enlace.