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Todos somos en algun momento fariseos y cobradores de impuestos

Abril 11/Joan Andreu Parra/

[Oración preparada por la zona del Vallès Oriental para el Comité Catalán del 10/03/2018]

Fue el cobrador de impuestos, y no el fariseo, el que volvió a su casa perdonado

Evangelio Lc 18,9-14

Jesús contó esta otra parábola para algunos que se consideraban a sí mismos justos y despreciaban a los demás: “Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. El fariseo, de pie, oraba así: ‘Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás: ladrones, malvados y adúlteros. Ni tampoco soy como ese cobrador de impuestos. Ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.’ A cierta distancia, el cobrador de impuestos ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: ‘¡Oh Dios, ten compasión de míl que soy pecador!’ Os digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa perdonado por Dios; pero no el fariseo. Porque el que a sí mismo se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido.”

Reflexión

Nos fijamos en el fariseo, da gracias porque no es como el otro y lleva una vida "como Dios manda", después nos fijamos en el cobrador de impuestos que se averguenza de ser pecador, las palabras de Jesús explicando quién de los dos se va a su casa perdonado... ¿Cuántas veces no hemos reflexionado sobre este evangelio?... Y es fàcil llegar a la conclusión de la humildad de la sinceridad. Pero hagámoslo como movimiento. ¿No actuamos a veces como el fariseo?, ¿quien no ha dado las gracias por ser generoso, comprometido, solidario, pertenecer a ACO, y no ser como "ese" que no tiene la experiencia militante ni es comprometido...? 

Jesús nos da la pauta, desde el movimiento debemos estar más alerta en esta cuestión, los hermanos del movimiento que no son tan visibles o que lo han dejado de ser, los militantes que como el cobrador de impuestos se quedan en un "rincón", los amigos, los compañeros de trabajo..., tienen que saber que todos hemos pasado por momentos así, de desánimo, de alejamiento, de sentirte muy "pecador". Hemos de tener la capacidad de acompañarlos, de acercarnos a ellos y dar los pasos atrás que hagan falta y ponernos a su lado. Todos somos en algún momento fariseos y cobradores de impuestos, pero en los dos casos hacemos algo en común que es rezar, ponernos en manos de Dios, buscar. 

Como Jesús remarca en el evangelio, seamos mas humildes, busquemos en la oración la capacidad de encontrarnos con lo más pequeño, reconocer lo malo nuestro para que Dios nos muestre lo bueno que podemos hacer. La militancia desde la humildad es una oración a Dios, dejemos que sea Él quien nos haga grandes y nos perdone y nos de la capacidad de seguir trabajando por un mundo mejor tanto para "fariseos" como para "cobradores de impuestos".